domingo, 21 de diciembre de 2008

Sobre gustos académicos

Siempre he pensado que los premios y las candidaturas a los Oscars o los Goya (al fin y al cabo una copia local) tienen poca discusión posible. Son reconocimientos tan democráticos como unas elecciones. Un profesional del cine-un voto. Lo que salga es lo que sienten, quieren y piensan los miembros de la Academia correspondiente. Hecho este preámbulo, asumo que debo estar equivocado, he perdido mi apreciación fílmica o no vimos ellos y yo la misma película. Hablo de "Sólo quiero caminar", un cinta que podría considerarse una opera prima de un futuro buen director, que apunta maneras, sobre todo estéticas, pero que ha usado un guión poco trabajado, con más agujeros que un queso gruyere. Pero no, resulta que su responsable, Agustín Díaz Yanes, lleva muchos años en esto, y es -me dicen- el guionista mejor pagado de España.

Servidor, que fue al cine con ganas de pasárselo bien y la esperanza de ver al menos algo tan interesante como "Nadie hablará de nosotras...", salió más bien indignado de la sucesión de incongruencias vistas en pantalla... personajes mal construidos, que no se sabe de dónde vienen y a donde van, y por qué hacen lo que hacen. ¿Cómo se puede ser a la vez funcionaria de justicia, puta y miembro (miembra que diría una ministra...) de una banda muy profesionalizada de ladronas?

No me considero un tradicionalista de la forma de narrar. No me importa que se me desestructure una historia al estilo Guillermo Arriaga o me inviten a que yo mentalmente le dé forma y rellene los huecos, a partir de pistas que al final encajan. Pero de eso a que me obliguen a creerme la más surrealistas de las historias... Es demasiada complicidad la que exige Díaz Yanes.

Imagino que no soy el único en pensar así porque la peli se dio un buen batacazo en taquilla. Se estrenó en muchas salas que ya quedaron considerablemente vacías el primer fin de semana y el boca a oído no funciono de ninguna manera. Y eso que Antena 3 -coproductora- le hizo una buena campaña publicitaria.

El caso es que ahora Díaz Yanes es candidato a mejor director y guionista, sobre todo lo último visiblemente tan peregrino como su película. Diego Luna está bien, no cabe duda. Yazpik también se defiende... pero que "Tano" pueda lograr el Goya a mejor guionista me rompe todos los esquemas. Pero ya digo, probablemente el equivocado sea yo porque varias decenas de guionistas y otros profesionales del cine español creen que es mejor guionista que Woody Allen y mejor director que Steven Soderbergh...

martes, 16 de diciembre de 2008

El oficio maldito de escribir

Los guionistas son como la rueda, un invento fundamental para la historia de la humanidad al que nadie le da hoy la menor importancia. Ellos son los que al menos representan el 50% en el éxito de una película o una serie televisiva, y tienen de parte de los productores un tratamiento laboral equiparable al de las chicas de club de carretera. He seguido con interés las noticias de los últimos días, y he llegado a la conclusión de que guionistas y periodistas tenemos muchas cosas en común, aunque empiezo a considerar que lo nuestro, lo de los que informamos, es todavía más deprimente.

Se dice que los guionistas españoles hacen mucho ruido pero en el fondo sus posibilidades de movilización, de huelga o de paralización de la industria audiovisual nacional son nulas. Apenas 200 están integrados en el único sindicato existente, ALMA, que ni todos de acuerdo para dejar apagados los ordenadores conseguirían mucho más que unos cuantos titulares de prensa. A los periodistas nos pasa lo mismo o peor. No hay sindicatos de periodistas (como en otros países), sólo asociaciones provinciales de la prensa que se parecen más a mutuas de previsión que a organismos capaces realmente de defender a los que nos ganamos malamente la vida informando al prójimo. Jamás ha habido una huelga de profesionales de la prensa en España, ni la habrá. Nunca una asociación de la prensa ha dicho ni mú por la explotación de los becarios, ni por los horarios abusivos, ni los sueldos congelados, ni las colaboraciones mal pagadas igual o más bajas que hace una década, ni la pésima calidad de la formación universitaria, ni las presiones de las empresas para ser fieles a la "línea editorial" del partido... perdón, del medio...

No conozco lo suficiente el mundo de los guionistas como para asegurar que tienen lo que se merecen, pero llevo casi 30 años trabajando en diarios, revistas, emisoras, agencias, internet... y puedo afirmar que nosotros los periodistas sí merecemos lo que tenemos o lo que sufrimos, puesto que nos preocupa mucho más quitar una exclusiva a un compañero o difamarlo porque trabaja en un medio de la competencia que la miseria que ganamos, y las pésimas condiciones laborales que la mayoría (salvo las estrellas mediáticas o los directivos-periodistas) sufrimos, y hasta nos parece lógico que el becario o becaria de turno trabaje gratis, "porque por eso pasamos también nosotros"...

Volviendo a lo de los guionistas, una frase se me ha quedado grabada de lo leído estos días: Alguien que preguntaba a un líder sindical de los guionistas si era cierto "que algunos guionistas eran pagados como redactores"... Bueno, pues eso, imaginen qué puede ganar un redactor, un periodista... para que su sueldo sea utilizado dialécticamente como sinónimo de abuso laboral...

lunes, 15 de diciembre de 2008

And the Goya's winner is...

Este lunes los productores asociados a EGEDA, el chiringuito de gestión de derechos de los que producen las películas españolas, han hecho públicos sus candidatos a los premios anuales José María Forqué. Entre ellos está una película de director norteamericano, "Che, el argentino", de Steven Soderbergh. Posiblemente es el avance de lo que está por venir. Nada debería impedir que en los Goya pudieran optar al premio a mejor actor Benicio del Toro por esa misma película, Alain Delon a mejor actor de reparto por "Asterix y Obelix en los Juegos Olímpicos, o Woody Allen al de mejor director por "Vicky Cristina Barcelona".

¿No hay una tal Penélope Cruz camino de ser candidata al Oscar por segunda vez con esa comedia catalana del cineasta neoyorquino? Pues lo lógico es que la Academia española se abra en mayor medida a los talentos foráneos que participan en películas que a efectos legales son españolas.

Hace poco mirábamos los resultados de taquilla de las películas nacionales durante el año. Si se ronda el 15% de cuota de recaudación es precísamente gracias a películas como las ya citadas, que no tienen directores españoles pero sí una participación económica importante y un rodaje total o parcial llevado a cabo en el suelo patrio. Sin esas coproducciones los productores tendrían que explicar por qué su negocio es tan ruinoso.

Los nacionalismos artísticos han quedado más desfasados que una máquina de escribir. El capital, ya lo decían los marxistas, no tiene patria. Menos aún el talento. Si para el Ministerio de Cultura películas habladas en francés o inglés, o dirigidas por un americano de pura cepa son españolas, ¡bienvenidas a los Goya! Si en su día se les dió el "pasaporte" español, pues deberían ser consideradas igual que las de Amenábar o Almodóvar...

No obstante, recordemos el agravio comparativo que el cine latinoamericano o mejor dicho iberoamericano ha tenido en los Goya... No es raro encontrar candidatas a mejor cinta hispanoamericana en años pasados que eran coproducciones con España, y por tanto podrían haber sido elegibles en otras categorías. Este mismo año sucede al menos con una, "Acné", que tiene un coproductor español. Ya es hora que se considere a los profesionales latinoamericanos que participan en esas coproducciones a todos los efectos como posibles candidatos en todas las categorías.

jueves, 20 de noviembre de 2008

La venda donostiarra antes de la herida

El equipo directivo del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, presidido por Mikel Olaciregui, hizo pública días pasados una nota en la que amenaza con una dimisión colectiva en caso de que las instituciones rebajaran su aportación al certamen con la bastante justificada excusa de la crisis económica, que obliga a una austeridad presupuestaria.

De hecho, una de esas instituciones, la Diputación guipuzcoana, ya había propuesta una rebaja en su subvención de 90.000 euros, que tampoco es como para desbaratar el presupuesto del Zinemaldia donostiarra...

Pero, en su nota, los responsables del certamen hacen referencia a otro tema que en principio no parece tener que ver, aunque quizás sí... Afirman que en los dos últimos años han acumulado un déficit en sus cuentas de casi un millón de euros, algo que califican de "estructural" (?) y comentan que sólo equivale al 5% de sus cuentas totales, y que lo van a absorver sin exigir más ayudas públicas.

A nadie se le escapa que el dinero es un ingrediente fundamental para el brillo de un festival, donde el mayor capítulo de gasto suele estar en los invitados, sobre todo los relacionados con las películas proyectadas y otras actividades paralelas.

La amenaza de Olaciregui y sus colaboradores apunta a que se irán si no reciben las subvenciones "en las condiciones que, desde nuestra responsabilidad profesional, consideramos necesarias".

Es un órdago en toda regla, que como sabe cualquier jugador de mus, puede obtener o un éxito total o un fracaso rotundo, sin medias tintas.

Desde mi experiencia personal en la organización y asesoría de festivales, creo que Olaciregui y compañía se equivocan. Su estrategia es arriesgada, pero sobre todo su actitud es más que discutible. Creo que estamos en un momento en el que hay que ser flexible, porque la crisis afecta a todos y hay que responder ante ella solidariamente. Esa soberbia de decir: "A mi que no me toquen" demuestra una peligrosa autosuficiencia, sobre todo considerando que sí se puede hacer el festival con menos dinero. ¿Sería menor la brillantez? Quizás sí y quizás no. Todo depende a donde le metieran la tijera.

Si nos ponemos a analizar el contenido de San Sebastián y otros macrofestivales, realmente sus puntos destacados están acompañados por otros contenidos prescindibles. Varios han sido los festivales que en los últimos años han reducido secciones y número de títulos. Y no ha pasado nada. Un festival con 500 películas no es mejor que uno de 100. No pretendo dar lecciones a los directivos del festival donostiarra. Sería otra muestra de soberbia. Sólo sé que es posible reducir su presupuesto concentrando esfuerzos en los apartados que realmente son rentables desde el punto de vista del público y de los medios de comunicación.

Finalmente, sí me parece grave que ese déficit acumulado sea tratado con tanta benevolencia, como si un millón de euros fuera una minucia. La mayoría de los festivales españoles tienen presupuestos inferiores a esa cifra. Honra -eso sí- a Olaciregui y compañía lo que cuentan en su nota, que pusieron sus cargos a disposición de las instituciones en relación con este tema y fueron ratificados en ellos. Por esto también deberían apretarse el cinturón, en cualquier caso...

De cualquier manera, no seré yo quien crea que en este momento sería deseable un cambio de dirección en el Zinemaldia, aunque quizás sí una vuelta de timón y una actitud más austera en lo económico y sobre todo más original en su programación, demasiado dependiente de Toronto y otros festivales, pero ese sí que es otro tema.

martes, 4 de noviembre de 2008

La Seminci, camino de la reinvención

Los festivales de cine son como los buenos vinos. Cada botella es distinta, incluso dentro de la misma marca, y por supuesto las cosechas influyen en el resultado final. La climatología según los años también tiene que ver. Pero, a diferencia de la industria vitivinícola, quien manda en la bodega tiene gran importancia. Valladolid, la Semana Internacional de Cine de esta ciudad castellana, Seminci para nosotros, acaba de cerrar sus puertas con la primera prueba de fuego para su nuevo director, el periodista Javier Angulo.

Siempre digo que un festival es una de las tareas humanas en las que la suerte es tanto o más importante que la voluntad, inteligencia y capacidad de trabajo de sus organizadores. Angulo no la ha tenido especialmente buena, al menos este año. No sólo su puesto cambió, sino buena parte del equipo, por la entrada de una nueva empresa que gestiona el evento. Los ayuntamientos e instituciones quieren quitarse lastre y están privatizando la gestión de muchos eventos, lo cual no estoy muy convencido de que sea la mejor de las soluciones. Pero ese es otro tema.

El caso es que hubo fallos organizativos en la venta anticipada por internet de las entradas, que causaron sobre todo la ira de algunos espectadores, y que deslucieron desde la óptica local el certamen. La nueva dirección declinó toda responsabilidad y la achacó a la empresa contratada por la Seminci, pero para el que hizo cola y no consiguió butaca o se encontró que a pesar de tenerla la sala estaba llena, es a la cabeza visible, o sea a Angulo, a quien pueden culpabilizar.

Por encima de este detalle, el nivel de las cintas mejoró, y hubo bastantes invitados destacados. Es de esperar que la cosa mejore considerablemente el año próximo, cuando el equipo se consolide y Angulo controle todos los resortes con el tiempo suficiente. Porque lo nombraron en verano, apenas unos meses antes de esta última edición.

Muchos nostálgicos recuerdan -recordamos- aquellas brillantes Semincis de los 80 y 90 cuando todas las películas se dividían en buenas y mejores, porque el certamen era un verdadero festival de festivales, que traía en primicia lo mejor de Cannes, Berlín o Venecia. Ese festival, que bajo el mando del actual director general de Cine Fernando Lara, vivió sus mayores momentos de gloria no puede volver, ni aunque su mentor se sentara de nuevo en un despacho del Teatro Calderón, por la sencilla razón de que, como decíamos al principio, todo cambia.

San Sebastián tiene desde hace unos años una sección llamada "Perlas de festivales" que le roba parte de lo mejorcito, y otros festivales previos y el posterior de Sevilla, dedicado en exclusiva al cine europeo y con sustanciosos premios en metálico, pueden llegar a ser más seductores para los distribuidores nacionales e internacionales.

Es ahora mucho más difícil dirigir Valladolid. A Javier Angulo, a quién habrá que juzgarle de verdad en un año, le espera una dura tarea.

lunes, 13 de octubre de 2008

La mala memoria de Tony Curtis

Malos tiempos para todos. Sobre todo para los que ya no trabajan, y en los últimos años lo han hecho bastante poco. Por ejemplo, mi otrora querido Tony Curtis, uno de mis comediantes favoritos. El protagonista de "Con faldas y a lo loco", "Operación Pacífico", "El estrangulador de Boston" o "Adiós, Charlie" acaba de publicar un libro de memorias en el que canta las alabanzas eróticas de Marilyn Monroe y dice que fue la mejor amante de su vida junto a su actual esposa (declaración esta preventiva para evitarse una petición de divorcio que le acabaría de arruinar).

Al leer la referencia previa a la publicación del libro, esta misma semana, me he acordado de lo mal que hace unos años le caía a Tony mi adorada M.M.

Una de mis primeras entrevistas a una figura de Hollywood fue precisamente con Curtis, cuando rodaba en las afueras de Madrid una nefasta serie "B" llamada "Othello, el comandante negro". Sentados ambos en el campo, aquel día de principios de los 80, cuando le pregunté por Marilyn, su primera frase -se me quedó grabada- fue "Terrible woman", y luego me contó cómo el rodaje de "Con faldas y a lo loco" fue un infierno por sus constantes retrasos y caprichos. Obviamente no la recordaba con cariño, precisamente...

Pero bueno, el tiempo todo lo cura, y sobre todo -ya octogenario-, al pobre Curtis no le queda más remedio, para complementar la pensión, que escribir libros, y él sabe muy bien que contar intimidades de Miss Monroe vende mucho. Por eso ahora estamos hablando de él. Yo mismo lo hago.

La verdad es que la última imagen del actor norteamericano la publicamos de la mano del amigo Leopoldo Soto, cuando le hicieron un homenaje en Montreal, el pasado septiembre, postrado en una silla de ruedas... Pobre.

A ratos o siempre somos víctimas de los demás y de nosotros mismos. Marilyn lo fue demasiado pronto, Tony justo ahora. Yo prefiero recordar a ambos en aquella espléndida escena del maestro Wilder, cuando Sugar Kane (M.M.) intenta curarle a quien cree es el heredero de la Shell Oil (T.C.), en su yate, su insensibilidad hacia las mujeres. Es sin duda esa escena de "Con faldas y a lo loco" una de las más excitantes -y a la vez divertida- de la historia del cine. Puro sexo...

No se si Tony y Marilyn fueron tan buenos amantes. Eran jóvenes y bellos, y no tan tontos como para desperdiciar la ocasión. Siento, eso sí, que los momentos de placer que compartieron no resultasen suficientes para que él no acabara odiándola por sus problemas personales, insomnios y pastillas, que redundaron negativamente en el aquel rodaje de Billy Wilder. El cual -sin embargo- para mí es una de las mejores películas jamas rodadas y sin duda la mejor comedia. Así lo vieron en el American Film Institute, no lo digo sólo yo.

domingo, 5 de octubre de 2008

Constatación de la chapuza congresual

Ahora creo que ya podemos hablar, una vez terminado el famoso Congreso de Cultura Iberoamericano, coorganizado por España y México en este último país y dedicado al cine, sobre sus resultados, por encima de las primeras impresiones ya comentadas aquí mismo. Me temo que lo que hace unos días se veía venir es ya una evidente realidad.

No se muy bien cuáles eran las pretensiones de este evento. Quizás no las hubiera aparte de celebrarlo. En cualquier caso si lo que buscaban es algún resultado práctico, dudo muchísimo que lo logren, ni siquiera a medio plazo. Las conclusiones oficiales son una recopilación de las evidencias que todos ya teníamos antes. Resulta divertido que sean precisamente las "autoridades cinematográficas de Iberoamerica" quienes han elaborado este documento que dicta cómo deberían ser las cosas... justamente ellos que son quienes estaban y están en medida de hacerlas realidad, cosa que obviamente no han hecho, o al menos no han terminado de hacer, ya que ahora lo reivindican como pendiente.

Asumo que arreglar los problemas del cine iberoamericano no es algo sencillo, ni depende sinceramente de un congreso, dos o tres... Si los gobiernos de nuestra región no son capaces de ponerse de acuerdo sobre cuestiones más vitales que el cine, no vamos a pretender este otro milagro.

Lo que sí podemos y debemos achacar a los organizadores del Congreso de Cultura Iberoamericana es el haber es primero su "amateurismo" e improvisación, y el haber perdido una oportunidad de oro para lo que sí se podía haber hecho: promocionar el cine iberoamericano, que se hablara de él fuera de las páginas de determinadas publicaciones industriales o en la esquina inferior de las páginas de cultura.

Respecto de lo primero: Se anunció mucho y ocurrió poco. Iban a acudir muchas personalidades y quedó en reunión de amiguetes. Ni Bardem ni Amenábar, que estaban en lista, aparecieron, por sólo dar dos nombres. Podría este evento haber dado la imagen de unos profesionales de los diferentes paises unidos en favor de una idea compartida: crear un mercado común para nuestro cine. Junto a Banderas, que sí fue, hubiera sido bueno ver a Salma Hayek, a Darín, a Perugorría, a Talancón, a Luppi, a Sandino, a Eddie Olmos... y no sigo porque creo que saben por dónde quiero ir. Si al menos parte de los más populares talentos, y no hablo sólo de actores, hubieran acudido al DF todas las televisiones y las portadas habrían hablado y mostrado esa "quimera" (como hace pocos días dijo Darín) llamada cine iberoamericano.

Aún hoy si se visita la página oficial del Congreso, faltan los panelistas participantes en esos ambiciosos seminarios que se anunciaron completísimos y quedaron en reuniones (no sabemos de quien...) muy limitadas. Por ejemplo, podría referirme al que a mí particularmente más me interesaba: "Periodismo cultural y crítica cinematográfica". Supuestamente iba a hablar de "la cobertura en los medios del cine, cómo mejorar la calidad informativa en la cobertura sobre cine iberoamericano, la crítica cinematográfica en Iberoamérica, las transformaciones del periodismo cultural y la crítica de cine en los medios digitales, los blogs y nuevas formas de crítica, y nuevas visiones de la ética periodística para los problemas del mundo en internet" (esto es un resumen, quien quiera consultar los planteamientos previos íntegros puede leerlos aquí). Pero, siempre si nos fiamos de lo publicado en la web oficial, todo esto quedó en dos sesiones una titulada "El futuro de la crítica" y otra "Cobertura informativa del cine como industria y espectáculo".

Agradecería si alguien me dice quienes fueron los reconocidos panelistas iberoamericanos participantes, porque ni los boletines informativos oficiales ni la web del congreso consideraron interesante decirlo.

En fin, que este Congreso como nos temíamos días atras no ha servido de casi nada. Otra oportunidad perdida...

jueves, 2 de octubre de 2008

De los juegos florales al Congreso de Cultura

Los Juegos Florales han caído en desuso. Ya casi no se reúnen los rapsodas y poetas para lanzar al aire sus ripios. Ahora se llama Congreso de Cultura Iberoamericana y por primera vez se está celebrando en México, con el cine como punto de atención.

Mucho me temo que este evento va camino de ser un considerable fiasco, un paño caliente de rápido enfriamiento, una reunión de amigos a cuenta del erario público... Anunciado a bombo y platillo por las autoridades culturales españolas y mexicanas, su globo de deshincha hora a hora. De la primera lista de personalidades invitadas se han caído nombres importantes, aunque mejor esperar al final antes de contrastarla con la realidad.

No discuto la necesidad primero de reivindicar la existencia de una cultura común iberoamericana, que en el cine tiene una de sus manifestaciones más populares, y segundo de buscar la fórmula para que lo que nos une se convierta en un mercado. Por mucho que Wall Street tiemble, hay capitalismo para rato, y el cine es una industria que se justifica por el negocio y los beneficios. Hay que encontrar la manera de que los productos circulen por todos los países del área cultural iberoamericana y obliguemos a los norteamericanos a dejarnos un hueco en nuestras salas, logrando por supuesto que el público se familiarice con otros acentos y otros actores.

El problema es que tal y como está planteado y con los invitados que están acudiendo el Congreso que se celebra en el Centro Nacional de las Artes no va a representar el más mínimo avance en este terreno. Mucho funcionario cantará las alabanzas de sus respectivas fórmulas nacionales de apoyo al cine, pero ¿dónde está la verdadera industria, los productores, los distribuidores, los exhibidores? ¿Quién planteará o quienes aprobarán soluciones?

Invito a cualquier interesado en echar una ojeada a la página oficial del evento, donde la lista y los horarios de las mesas redondas, pero deben de tener tan poco claro quien participará en ellas que sólo en algunas aparecen los panelistas.

Todos los aficionados sabemos que la vanguardia de este negocio está en los creadores y sobre todo en los que dan la cara, los actores. Con excepción de Antonio Banderas, ¿qué otras figuras internacionales del cine latino están en Ciudad de México? Por supuesto muchas viejas glorias con escasísima representatividad en las taquillas, como Oliveira, Ripstein, Littin o Saura se han apuntado al bombardeo, pero y los que sí llenan las salas... ¿Donde están los "tres amigos", los Del Toro, Iñárritu y Cuarón, por no hablar más que del talento local...

Este martes se hizo una mesa redonda de actores. Veo la foto: Cuatro actores mexicanos, tres españoles y un urugüayo... ¡Vaya representatividad iberoamericana! Al menos Banderas justificó la presencia de las cámaras...

Si al menos éste fuese un evento que por su presencia de figuras populares (no de dinosaurios, con perdón) resultara mediático dejaría algún tipo de poso, pero aparte de renunciar a unas conclusiones creativas y con consecuencias a medio y largo plazo, también se ha renunciado -o por incapacidad se ha fracasado en el intento- a tener colorín.

Esperemos que alguien en las dos próximas ediciones anunciadas, las de Brasil y Colombia (en las que el cine previsiblemente no tendrá el mismo protagonismo que en esta), considere que aparte de los Juegos Florales hay que regar las plantas para que crezcan.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

San Sebastián, desde lejos

Otro festival de San Sebastián que comienza y otra edición a la que no puedo acudir. Antes intentaba no perdérmelo. Era más fácil puesto que tenía casa familiar allí (es mi ciudad natal). Pero bueno, el tiempo pasa, la gente muere o se muda... Y ahora entre el trabajo y el alto costo de pasar 10 días allí, tengo que privarme.

Tampoco se acaba el mundo. Muchos años estuve allí y poco o nada ha evolucionado el certamen donostiarra. Ha crecido, el Kursaal es feo, mucha más gente, muchos más periodistas... La nostalgia es uno de mis pecados capitales, así que no voy a abundar en la bondad del tiempo pasado. Lo que no cambia es el optimismo visceral de sus organizadores. Mikel Olaciregui, su director, sigue diciendo que el donostiarra es el cuarto festival del mundo. Tengo mis dudas sobre si olvida a Sundance y Toronto, o se considera por delante de Berlín o Venecia. Ambas cosas son temerarias.

No puede dudar Olaciregui y su equipo que Toronto está considerado si no como el primero al menos el segundo (tras Cannes), y la prueba la tiene en que más de la mitad de las pelis que ellos han seleccionado en su sección oficial resulta que se estrenaron mundialmente en el certamen canadiense. Si, allá no hay concurso, pero lo importante no es si se llevan o no premio, sino qué festival logra la primicia de esos títulos.

Con permiso de Locarno o Rotterdam, podríamos discutir si el donostiarra es el cuarto mejor... de Europa, pero el "ranking" tampoco es tan importante. Si les hace felices autoconvencerse de que Donosti es el cuarto del mundo, adelante. Luego pueden decir que el txakolí es el tercer vino blanco mejor del universo y el funicular de Igeldo el más "chic" de la galaxia.

El caso es que mi ciudad es una de las más bellas de la tierra, que se come muy bien, y que hay mucho cine para ver y disfrutar. Eso es suficiente para pasarlo bien durante el festival. Si de veras quieren competir, tendrían que cambiar demasiadas cosas, y eso sería traumático para muchos, empezando por las fuerzas vivas de la localidad.

De la cosecha de este año, sin embargo, debo felicitarles por haber conseguido la última cinta de Kim Ki-duk, un peso pesado del panorama festivalero, que no acabo de entender por qué no estuvo estrenándola en Venecia o Toronto. Si pensamos mal, podríamos deducir que su "Dream" no hay por dónde agarrarlo, pero el mundo del cine y sus relaciones son muy complicadas, así que mejor me espero al pase de la peli en el Kursaal antes de aventurar el motivo del éxito donostiarra.

Personalmente, sigo lamentando que sus seleccionadores apuesten de nuevo por Europa (ahora también por Asia), porque a eso ya juegan los dos festivales antes citados y el resto. Si yo fuese el responsable jugaría la carta iberoamericana. En ese terreno sí que se puede ser ganador y acaparar estrenos mundiales, que es de lo que se trata, por si no lo saben.

También hay que felicitarles por Meryl Streep... Por fín no hay restos de serie para el Premio Donostia. El palmarés de estos últimos años salvo excepciones era más bien lamentable. De Antonio Banderas no voy a decir nada, porque es una bellísima persona y se merece todo lo bueno que la vida le conceda.

Aunque de lejos, seguiré atento al certamen donostiarra, porque ha sido parte de mi vida, parte importante.

domingo, 7 de septiembre de 2008

San Ernesto Guevara

Este fin de semana fui a ver "Che: El argentino", a sala llena (no era muy grande), lo cual fue toda una satisfacción. El estreno de la primera entrega del díptico de Steven Soderbergh sobre Ernesto Guevara, primero comercial tras el lanzamiento mundial en Cannes, ha hecho bastante ruido en España, país que en buena medida ha financiado la doble "biopic". Lo pasé bien, aunque no sea una obra maestra y se eche de menos una mayor distanciación crítica hacia el personaje histórico retratado.

Y es que "Che", al menos en su primer capítulo, es una hagiografía en toda regla, un canto a la personalidad heroica del revolucionario sin patria, con un alto sentido del deber, humanista, justo y justiciero... y hasta guapo. Me recordaba a aquellas películas de vidas de santos que veía en los bajos de la catedral donostiarra del Buen Pastor, complementarias a la catequesis. Al Che de Soderbergh sólo le falta hacer milagros... suponiendo que la toma de Santa Clara no lo fuera.

Guevara es un personaje histórico muy interesante y es difícil no simpatizar con su lucha, pero hubiera agradecido algún detalle "negativo" o al menos dudoso, oscuro, ambiguo... Sin embargo, el único vicio del Che Benicio son los benditos habanos... A su lado tiene a la amantísima Catalina Sandino, que bien merece unos cuernos, pero el comandante sólo piensa en la familia de dejó en México y no muestra debilidades humanas, alguna tos aparte.

Me encantó Demián Bichir, que ha trabajado con virtuosismo la recreación de Fidel, borrando su propio acento mexicano para adquirir el tono monacal del comandante supremo. Puede que fisicamente no se parezcan tanto, pero con esa voz te lo crees desde el primer minuto.

Quizás esta muestra de cine bíblico-revolucionario se salga un poco de la vía apologética con el personaje de Camilo, en el que se atisba simpatía y humor, o sea humanidad, frente al resto de los apóstoles. Ha sido el venezolano-chileno Santiago Cabrera el encargado de dar vida a Cienfuegos. El casting, una especie de "Iberoamerican All Stars", es de lo mejorcito de la película, aunque en algunos casos patine el acento. Sobre todo en el brasileiro Rodrigo Santoro (Raúl Castro) o la española Elvira Mínguez (Celia Sánchez), pero también se echa de menos un soniquete más argentino en Del Toro-Guevara, que -aparte de decir "Che" profusamente- suena siempre a caribeño.

Pero bueno, la película se disfruta, sobre todo si como yo dejaste parte del corazón enterrado en Cuba, y además, nadie es perfecto... salvo el Che...

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